Cómo funciona un sorteo que nadie puede manipular
En un sorteo normal tienes que confiar en quien lo organiza: él aprieta el botón y tú esperas que no haya hecho trampa. SorteoJusto cambia eso por completo. Aquí el ganador no lo elige una persona, lo decide una fórmula pública que junta tres datos que nadie puede manipular. Así funciona, paso a paso.
Sellamos una semilla secreta
Antes de que entre nadie, el sistema crea un número secreto y publica su huella (un sello). Esa huella prueba que el número ya estaba fijo desde el inicio: nadie lo puede cambiar después sin que se note.
Sellamos la lista de participantes
Cuando llega la hora, la lista de quienes entraron queda congelada y se le saca una huella única. Si alguien intentara agregar o quitar a una persona, la huella cambiaría y la trampa quedaría a la vista.
Tomamos un azar público mundial
Usamos drand, un sorteo de números al azar que publican cada pocos segundos varias universidades y organizaciones del mundo a la vez. Nadie lo controla y nadie puede predecirlo. Ese número se fija después de cerrar la lista, así que es imposible acomodarlo.
Calculamos al ganador con una fórmula abierta
Con esos tres datos —la semilla sellada, la lista sellada y el azar público— una fórmula matemática conocida elige al ganador. Como todo es público, cualquiera puede repetir la cuenta y obtener exactamente el mismo resultado.
Compruébalo con tu inteligencia artificial favorita
No tienes que creernos ni entender la matemática. Cada sorteo deja un comprobante público con todos los datos. Lo copias y se lo pegas a la IA que prefieras —ChatGPT, Claude o Gemini— con una instrucción simple:
“Revisa este comprobante de un sorteo y dime si el ganador se eligió de forma justa, sin que nadie pudiera manipularlo. Explícame por qué, en palabras simples.”
La IA rehará la cuenta por su cuenta y te dirá si todo cuadra. Si alguien hubiera hecho trampa, lo detectaría al instante. Esa es la idea de SorteoJusto: que la confianza no haya que pedirla, se pueda comprobar.
Qué prueba esto, con total honestidad
La comprobación matemática garantiza dos cosas, sin lugar a dudas: que el ganador se eligió con la aleatoriedad pública de drand, y que ni el organizador ni nosotros podemos cambiarlo después de cerrar el sorteo. Eso es lo que ninguna ruleta común puede ofrecer.
Por transparencia, también te decimos lo que la criptografía no comprueba por sí sola: que el organizador haya incluido en la lista a todas las personas que pagaron —y solo a ellas— antes de sellarla. Por eso la lista de participantes es pública: cualquiera puede encontrarse en ella y confirmar que está dentro. Y por eso la reputación del organizador y las reseñas terminan de sostener la confianza. SorteoJusto te da la prueba técnica; el resto lo cuida tu buen nombre.
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